
Durante años, mi novia ha tomado poleo. Crece en su jardín y su abuela lo agregó a sus infusiones y tés desde que era niña. Ahora, es ella la que sale al jardín y corta unas hojas para beberlas con menta.
El poleo no es una planta que se pueda tomar libremente. Aunque es muy aromática, de tonos muy parecidos a la misma menta, tiene fuertes propiedades medicinales: cura desórdenes menstruales y mal aliento; es expectorante, antitusígeno, carminativo, diaforético, emenagogo, y sedativo.
Por otro lado, tiene la facultad de intervenir en la absorción de algunos nutrientes y medicamentos.
Uno de sus principales componentes, la pulegona, es considerada carcinogénica, causante de daños agudos al hígado y los pulmones, y en dosis altas se vuelve una neurotoxina. Por ello, promover su consumo o hacerlo habitualmente implica una gran responsabilidad.
De ahí que nos preguntemos, ¿es realmente peligroso el poleo?

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