El amaranto es un alimento cultivado como cereal, que ha sido un remedio natural de los pueblos azteca e inca y se consume hasta la fecha, aportando grandes beneficios nutricionales y para la salud.
Existen unas 60 variedades conocidas de amaranto. Es una fuente importante de vitaminas A, B2, B6, C, K; ácido fólico, calcio, cobre, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, potasio y zinc.
Las hojas de la planta tienen más hierro que espinacas, acelgas o verdolagas.
Otra de sus características que lo hacen tan especial, es que contiene todos los aminoácidos esenciales, lo cual es poco común en el mundo vegetal, y no tiene gluten.
Sus cualidades nutricionales y alto contenido de fibra vuelven al amaranto un complemento ideal para el tratamiento de diversas enfermedades, como diabetes, hemorroides, osteoporosis, obesidad, hipertensión, estreñimiento, insuficiencia hepática y desnutrición.
En México, es común consumirlo como cereal inflado, en forma de palanqueta rociado con miel o con chocolate. Es un postre que se conoce como alegría, y hace buen honor a su nombre: estudios realizados por la Universidad Nacional Autónoma de México revelan que el amaranto juega un papel importante en el equilibrio del sistema nervioso central.
En la Teoría de los Cinco Elementos de la Medicina Tradicional China, el amaranto es considerado un alimento del elemento “Fuego”. De esta forma, está asociado con el corazón, el intestino delgado, la felicidad, el verano y las actividades intelectuales.
También se consume en dietas adelgazantes, debido a su bajo aporte calórico, alto contenido de fibra y a que produce una sensación de saciedad.
Por si fuera poco, el amaranto es fácil de cosechar y resistente a climas áridos, lo que valió para que la revista Science lo considerara el cereal del futuro.
Orgullosamente un alimento hispano, que se ha cultivado desde México hasta Perú, el amaranto sigue siendo un alimento venerable que no puede faltar en tu dieta. Compara precios de cereales de amaranto.

