El alcohol es uno de los remedios más utilizados para inducir el sueño. Debido a que ingerir bebidas alcohólicas produce un estado de relajación, y a que es socialmente aceptado beber en la noche, muchas personas consumen bebidas alcohólicas antes de acostarse para reducir el tiempo que tardan en dormirse.
Sin embargo, el alcohol puede ocasionar desórdenes en el patrón de sueño y reduce la calidad del mismo, principalmente porque inhibe la producción de melatonina.
Según un informe del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) de EEUU, el consumo de alcohol hasta una hora antes de acostarse interrumpe la segunda mitad del patrón de sueño, ocasionando que la persona se levante temprano y que no descanse adecuadamente.
Además, un estudio de la Universidad de Michigan señala que las mujeres son más susceptibles a los efectos del alcohol en el patrón de sueño.

